Tom me ayuda a vestirme cuidadosamente, y cuando
terminó guardo la toalla en la mochila que él trajo, entonces empezamos a
caminar en dirección hacia la ciudad, según Tommy dijo.
El camino no es muy largo, pero es necesario que
corramos si no queremos que nos encuentren, y pese a eso, nos preocuparnos por
no soltarnos las manos, el miedo al abandono no nos libera a ninguno de los
dos.
A los diez o quince minutos de correr a un ritmo
normal le pido a Tom si podemos descansar un rato, y él, que también parecía
cansado me contesta que sí, pero que dentro de poco tendríamos que reanudar la
marcha. Nos sentamos y yo insegura y preocupada le pregunto.
- ¿Cambiaste de opinión? –
- ¿Con respecto a qué? – Me dice él con un tono
desinteresado.
- Con respecto a tus padres Tom –
- No quiero hablar más del tema – Entonces gira
la cabeza en la dirección opuesta.
- Tommy – Lo trato de persuadir mientras giro su
cabeza para que me mire – Tenemos que hablar del tema, no podes
seguir enojado para siempre con tus padres. –
- ¡No quiero hablar más del tema! – Me contesta
mientras se para – Ahora vámonos, tenemos que llegar antes de que salga el Sol
– Entonces empieza a correr, sin siquiera esperarme.
En el camino hicimos unas pausas más y nunca
hubo indicios de que alguien estuviera persiguiéndonos. En ninguno de esos
intervalos me dirigió la palabra, ni yo a él.
Empiezo a tener hambre, y creo que Tom fue
imprudente al no traer ni siquiera un poco de comida, ¿Cómo pensaba que íbamos
a comer? No teníamos ni siquiera dinero. Cuando este pensamiento me invade lo
freno y le pregunto.
- ¿Cómo pensás conseguir dinero, o comida? – Le
digo tratando de sonar irritada.
- Podemos hablar de esto después, ahora es
importante que corramos Bianca – Me contesta sin siquiera mirarme.
- ¡Deja de hacerte el duro Thomas! Aceptalo,
fuiste abandonado, a-ban-do-na-do, punto final. Deja de estancarte en el pasado
y hacete cargo de tu futuro, porque si no lo haces vos ¿quién lo va a hacer?
Eso es algo que sabes muy bien, así que ahora quiero que dejes de comportarte
como un idiota y empieces a mirar hacia adelante, ¡¿Me entendés?! –
Cuando termino de decir esas palabras el me mira
a los ojos unos segundos y entonces me besa, como nunca lo había hecho, y entre
cada beso deja escapar un “Te amo”.
- Yo también te amo Tom. Entonces… ¿Qué vas a
hacer? –
- Les voy a dar otra oportunidad, pero solo por
vos Bian. Pero igualmente tené en cuenta que voy a escuchar sus motivos, y si
no son suficientes, no voy a olvidar todo lo que me hicieron. –
- ¿Y vos que crees que voy a hacer yo? Es decir,
yo me muero de ansias por verlos, pero si no se arrepienten de lo que hicieron,
o resultan ser malas personas, no los voy a perdonar porque sí… - En ese
momento recordé mi preocupación inicial – Bueno, entonces ¿Cómo se supone que
conseguiremos comida o un lugar para dormir? –
- Me baso en la esperanza de que mis viejos
amigos me recuerden… – Dice con una sonrisa.
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