viernes, 24 de enero de 2014

Cuestión de sangre - Parte 5

Tom me ayuda a vestirme cuidadosamente, y cuando terminó guardo la toalla en la mochila que él trajo, entonces empezamos a caminar en dirección hacia la ciudad, según Tommy dijo.

El camino no es muy largo, pero es necesario que corramos si no queremos que nos encuentren, y pese a eso, nos preocuparnos por no soltarnos las manos, el miedo al abandono no nos libera a ninguno de los dos.

A los diez o quince minutos de correr a un ritmo normal le pido a Tom si podemos descansar un rato, y él, que también parecía cansado me contesta que sí, pero que dentro de poco tendríamos que reanudar la marcha. Nos sentamos y yo insegura y preocupada le pregunto.

- ¿Cambiaste de opinión? –

- ¿Con respecto a qué? – Me dice él con un tono desinteresado.

- Con respecto a tus padres Tom –

- No quiero hablar más del tema – Entonces gira la cabeza en la dirección opuesta.

- Tommy – Lo trato de persuadir mientras giro su cabeza para que me mire – Tenemos que hablar del tema, no podes seguir enojado para siempre con tus padres. –

- ¡No quiero hablar más del tema! – Me contesta mientras se para – Ahora vámonos, tenemos que llegar antes de que salga el Sol – Entonces empieza a correr, sin siquiera esperarme.

En el camino hicimos unas pausas más y nunca hubo indicios de que alguien estuviera persiguiéndonos. En ninguno de esos intervalos me dirigió la palabra, ni yo a él.

Empiezo a tener hambre, y creo que Tom fue imprudente al no traer ni siquiera un poco de comida, ¿Cómo pensaba que íbamos a comer? No teníamos ni siquiera dinero. Cuando este pensamiento me invade lo freno y le pregunto.

- ¿Cómo pensás conseguir dinero, o comida? – Le digo tratando de sonar irritada.

- Podemos hablar de esto después, ahora es importante que corramos Bianca – Me contesta sin siquiera mirarme.

- ¡Deja de hacerte el duro Thomas! Aceptalo, fuiste abandonado, a-ban-do-na-do, punto final. Deja de estancarte en el pasado y hacete cargo de tu futuro, porque si no lo haces vos ¿quién lo va a hacer? Eso es algo que sabes muy bien, así que ahora quiero que dejes de comportarte como un idiota y empieces a mirar hacia adelante, ¡¿Me entendés?! –

Cuando termino de decir esas palabras el me mira a los ojos unos segundos y entonces me besa, como nunca lo había hecho, y entre cada beso deja escapar un “Te amo”.

- Yo también te amo Tom. Entonces… ¿Qué vas a hacer? –

- Les voy a dar otra oportunidad, pero solo por vos Bian. Pero igualmente tené en cuenta que voy a escuchar sus motivos, y si no son suficientes, no voy a olvidar todo lo que me hicieron. –

- ¿Y vos que crees que voy a hacer yo? Es decir, yo me muero de ansias por verlos, pero si no se arrepienten de lo que hicieron, o resultan ser malas personas, no los voy a perdonar porque sí… - En ese momento recordé mi preocupación inicial – Bueno, entonces ¿Cómo se supone que conseguiremos comida o un lugar para dormir? –

- Me baso en la esperanza de que mis viejos amigos me recuerden… – Dice con una sonrisa.

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